Tu «por qué» puede ser algo banal… al menos al inicio

Una pregunta que siempre me pareció chocante es esa de:

«¿Cuál es tu por qué?»

No me gustaba para nada.

¿Por qué?

Porque no tenía un «por qué».

Básicamente sólo quería dinero para dejar de ser pobre como rata.

Sin embargo, a medida que envejecí (ya soy un anciano de 33 años), me di cuenta de que mi “por qué” estaba ahí, detrás del dinero.

Ahora puedo decir con toda claridad que mi por qué es:

La libertad de hacer lo que quiero.

Y es que, fíjate…

Nunca fui un buen empleado.

No me gusta que me digan lo que tengo que hacer.

Especialmente si es una algo estúpido y sin sentido que no me hará feliz.

Soy malísimo para estar atascado en el tráfico o para comer cuando alguien más lo decide.

Así que para mí, el poder trabajar cuando quiero…

Y en lo que quiero…

Es lo que realmente me importa.

Eso incluye el control de mi tiempo.

Porque no quiero ser un adicto al trabajo que se siente orgulloso de estar batallando 12 horas diarias de lunes a lunes.

Me gusta trabajar lo justo y tener el tiempo suficiente para otras cosas.

Tanto que, si por alguna razón, alguien se acerca a mí con algún proyecto que me lleve a trabajar muchas horas, lo rechazaré de inmediato.

Y te adelanto:

Si aún no tienes claro cual es tu “por qué” y el dinero es tu único motivador, no te sientas culpable.

Vivimos en un mundo donde manda el dinero, nos guste o no.

Así que si eres capaz de ganar lo suficiente para estar tranquilo, adelante.

Además, el dinero es únicamente un amplificador. No tiene nada de “maligno” como nos hacen querer ver los seres de luz que odian al dinero.

Y por supuesto, no caigas en tonterías tales como “el dinero feliz y consciente”.

Te digo lo anterior porque muchas “empresarias” (lamentablemente son mujeres las que andan haciendo esto) venden la idea “espiritual” del dinero, para captar creyentes incautos y venderles tonterías que no funcionan y luego decirles cosas tan absurdas como que “tienen un bloqueo energético hacia la prosperidad” y por eso no se hacen millonarios.

Pero bueno, seguirán ahí porque hay más tontos que ventanas.

Tú que lees esto, por suerte puedes elegir (:

Stevens