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¿Sabes por qué ese competidor, al que no soportas, gana bastante más que tú?

La respuesta es sencilla, aunque igual te incomode.

Algunos emprendedores eligen creer que, para ganar dinero, basta con ser buenos profesionales. 

Ya sabes: 

“Si hago bien mi trabajo solo es cuestión de tiempo hasta que el boca a boca haga el suyo”.

¿Qué quieres que te diga…?

Pensar así es como creer que para ligar solo tienes que ser buena gente y que, antes o después, todas las mujeres que tienes cerca verán el partidazo que eres y lucharán en el barro para estar contigo.

Mira.

La realidad -la simple y cruda realidad- es que solo hay dos tipos de personas en el mundo, las que saben vender y las que no.

Lobos y corderos.

Líderes y seguidores.

Vendedores y compradores.

Porque, cuando sabes vender, eres capaz de vender lo que sea, productos, servicios, ideas, etc.

Y al contrario, mientras no sepas vender, olvídate de tener un negocio rentable.

Por cierto…

¿Te has parado a pensar lo ridículo que es tener un negocio y no saber vender?

Es como intentar arreglar el mando de la tele a golpes, como levantar la mano para que pare el metro, o como hacer una barbacoa sin carne. Así de ridículo.

El problema es que nadie nos ha enseñado a vender.

Nos enseñaron las propiedades organolépticas de los minerales, que el carbono tiene valencia 2 ó 4 y a trabajar con logaritmos neperianos, pero de cómo ganar dinero ni una palabra.

Nada sobre persuasión.

Nada sobre negociación.

Nada sobre cómo venderte.

Nada.

Y claro, intentar ganar dinero sin saber vender es como hacer balconing sin piscina. 

Pero, aunque sea un sinsentido, lo cierto es que a casi nadie le gusta vender.

Es lo que hay.

A mí tampoco me gustaba vender ¿Por qué? Porque no sabía, obvio. 

Piénsalo, vender es de puta madre, lo que no te gusta es no vender.

Ahora bien, si estás pensando en apuntarte a mi newsletter te aviso (por si acabas de aterrizar en este manicomio llamado Marketing Digital) que no escribo por amor al arte, para que mis suscriptores me digan lo guapo que soy, ni para cambiar millones de vidas.

Escribo emails porque me gusta vender y ganar dinero.

Así que te propongo un trato.

Tú te apuntas a mi lista y yo me comprometo a tres cosas:

A escribirte cada día.

A entretenerte, aportarte o molestarte cada día.

A venderte cada día.

¿Así de sincero?

Pues claro, ¿no esperarías menos no?

Suscribirse es fácil, darse de baja también.

Te veo dentro, o no. Lo que te pida el cuerpo.