Los tres estados internos (1/3)

Cada ser humano que existe, en algún momento estará viviendo en uno de los siguiente tres estados internos:

El niño.

El adolescente.

El adulto.

Incluso, puede que esté viviendo en ese estado durante días, meses e incluso años…

Fíjate.

Cada uno de esos estados internos son una especie de filtro a través del cual vemos el mundo.

Por lo tanto, al igual que cambiar la lente de una cámara afecta la imagen final…

Cambiar tu propio estado interno o “filtro”, cambiará tus pensamientos, sentimientos y acciones.

Y es que, de nuevo, aunque sea de manera inconsciente, estás viviendo a través de UNO de estos estados en cada momento (incluido este momento en que me lees).

Entonces, mi invitación el día de hoy es muy simple:

Entiende como funciona cada uno de ellos.

Porque una vez seas completamente consciente de cada estado…

Podrás elegir en cuál de ellos vivir.

Y en los próximos tres días te estaré hablando de cada uno con el máximo detalle posible, para que no te queden dudas al respecto sobre cuál crees que es el ideal para ti.

Dicho eso, vamos al lío.

El primer estado interno en el que solemos vivir es:

#1: El Niño

Cuando estás en este estado, sueles experimentar emociones fuertes e intensas.

A menudo, las cosas parecen fuera de control, sin esperanza o sin solución.

Esto puede hacer que te sientas ansioso, solo, nervioso e “inferior” al compararte con los demás.

Y existen 4 indicadores clave que ilustran perfectamente este estado:

1. Sientes que no eres tan bueno como otra persona o que otras personas a tu alrededor.

2. Te preocupas demasiado por el futuro, un resultado o algo que podría suceder.

3. Sientes que no eres el tipo de persona capaz de dirigir un negocio con éxito. O que no tienes lo necesario para convertirte en un buen profesional. O que, hagas lo que hagas, es imposible ganar el dinero que quieres y llegar a donde quieres estar.

4. Sientes que siempre “necesitas algo” y si no lo tienes, estás incompleto.

¿Cómo luce esto en el mundo real?

Aquí tienes algunos ejemplos:

Sientes que no estás calificado para hablar frente a un grupo de personas, o que no eres tan bueno como los demás.

Sientes miedo y nerviosismo al pedir lo que quieres en cualquier tipo de negociación.

Tienes demasiado miedo de que alguien más vea tu trabajo, o de lanzar un infoproducto en el que has estado trabajando, hasta el punto de esperar meses e incluso años.

Sientes que tu trabajo no sirve y que nunca podrás mejorar.

Sientes que el poco éxito que has logrado es porque has tenido mucha suerte.

Sientes que el fracaso no es una opción, todo tiene que salir perfecto.

En pocas palabras:

Siempre sientes que eres menos que alguien o algo.

Así como también que vives “expuesto” a todo tipo de peligros y situaciones.

Todo el tiempo encuentras un defecto sobre ti y lo que haces.

Y nunca ves satisfechas tus constantes “necesidades”.

¿Qué te parece?

¿Es un estado interno en el que te gustaría vivir?

Bueno, yo lo tengo claro.

Nos vemos mañana.

Misma hora, mismo lugar (:

Stevens